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En realidad se trata de la unión de dos bibliotecas: la de la Escuela Latina de Sélestat y la del gran humanista Beato Renano..

Está íntimamente ligada al prodigioso desarrollo de una de las escuelas latinas más conocidas del Imperio Germánico. Se la puede considerar como la “reliquia” más hermosa de un periodo particularmente glorioso, no sólo para Sélestat, sino para toda Alsacia..

En 1441, el cura Jean de Westhus y el Magistrado pusieron a la cabeza de esta escuela a un educador de gran talento, Louis Dringenberg, quien introdujo los métodos pedagógicos del humanismo renano. Bajo su dirección (1441-1477), y, bajo la de sus sucesores Craton Hofman (1477-1501), Jérôme Gebwiller (1501-1509) y Jean Sapidus (1510-1525), el número de inscripciones en la escuela crecía constantemente. En el año 1515, se llegó al número de 900 alumnos. Casi toda la primera generación de los humanistas alsacianos se formó allí.

Toda escuela necesita instrumentos de trabajo y una biblioteca. Era una empresa muy difícil hacerse con libros en una época en la que los manuscritos eran raros y costosos. Cuando, en 1452, el cura Jean de Westhus donó una treintena de gruesos manuscritos a esta escuela, no se dudó que así fundó una de las más prestigiosas bibliotecas de Occidente. Poco antes de su muerte, Dringenberg legó a la biblioteca todos sus libros.

En una visita a su ciudad natal, el célebre humanista Jean Wimpfeling regaló a la biblioteca preciosos incunables. Martin Ergersheim, cura de Sélestat del 1503 al 1518, cedió su rica biblioteca privada de más de cien libros.

La biblioteca de la escuela fue instalada en la planta superior de una capilla que da al lado sur de la iglesia parroquial. Los libros estaban dispuestos en mesas o pupitres. Muchos estaban encadenados para prevenir robos o, generalmente, para evitar el préstamo a domicilio.

La biblioteca de Beato Renano (1485-1547)

Poco antes de su muerte, llegada de repente el 13 de julio de 1547, el ilustre erudito y amigo íntimo de Erasmo de Rotterdam, Beato Renano legó a su ciudad natal todos sus libros (670 volúmenes), una de las más hermosas y ricas colecciones de la época.
Debido a que los establecimientos públicos de préstamos eran extremadamente raros, los eruditos no tenían otra alternativa que hacerse una biblioteca personal. La de Beato fue la pasión de toda una vida. Ya de joven alumno en Sélestat poseía unas sesenta obras.
Durante sus cuatro años de estudio en la Universidad de París, adquirió 188 volúmenes. Después tuvo una larga y fructuosa carrera en Basilea y Sélestat. Poco a poco, los estantes de su biblioteca se iban llenando. Su fortuna personal le permitía, ciertamente, comprar todos los libros que necesitaba para sus estudios históricos o literarios.
Antiguos profesores o condiscípulos de estudios le enviaban regularmente sus obras. Obviamente, el editor de Basilea Froben le enviaba las obras de las que nuestro humanista, como filólogo y corrector, preparaba la edición. .

Todos estos tesoros se convirtieron en propiedad de la ciudad en 1547. Se trata de una colección de notable importancia en la época; tanto que muchos de estos volúmenes son recopilaciones que reúnen hasta quince obras diferentes. Es una colección única, pues el resto de las magníficas bibliotecas de los otros grandes humanistas están todas dispersas por el mundo. Nuestra “Renana” es el único testimonio de aquella época de gran efervescencia intelectual. No sólo permite seguir la evolución de uno de los más famosos humanistas sino comprender mejor las preocupaciones literarias y religiosas de un importante periodo de nuestra historia.


Beatus Rhenanus,
lector, editor, escritor.


Blasón heráldico de Beato Renano ennoblecido por Carlos Quinto el 18 de agosto de 1523.

Encuadernación del siglo XVI con el blasón de Beato Renano

Una página del cuaderno escolar (1499) de Beato Renano (Fastos de Ovidio)